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The wedding breakfast (1862), George Elgar Hicks

El lado oscuro del corazón tiene más cerca al color de la muerte que al retrato cierto de los muertos. La diadema de las musas se embelesa con la fiesta, pero no es lo mismo el epígrafe que el final del poema, que para eso tenemos los poemas.

Interiores

Interior with a violin (1917-1918), Henri Matisse

La perspectiva realista que de la que se despide Matisse no es algo que se eche de menos. A mí me ofrece buscar mis propios puntos de fuga y todo eso. No importa.
En estos dos cuadros me centro en el detalle del violín y lo que se ve a través de la ventana. En el primer interior, hay un instrumento y un afuera que llama poquísimo la atención, frente al estuche abierto y sugerente -otro podría haber puesto una mujer desnuda, cuestión de sensibilidad por la abstracción musical o la carnalidad de la carne-. ¿Quién querría escapar de ese lugar, viendo que afuera no pareciera haber nada extraordinario? Pero pasa el tiempo y...





Interior with a violin case (1918-1919), Henry Matisse

Redecoró su interior -¿sólo del cuadro? ¿conoció el amor, el odio, la calma, desesperación, las telas?- con amarillos y rojos, el espejo es otro, y se llevó el violín al mar, tan tentador, al que entra pasando las cortinas -si yo tuviera que atravesar esa blancura colgada y anudada, diría que entro al mar y no a la habitación.
Ahora hace música para esos pájaros negros. A mí me gustaría cantarle a algún pájaro negro, pero me quedé en la obra anterior.