
Sigo atrás de la bestia, con toda mi familia de monstruos. Está la señora que me visita cuando el auto no está roto; está el señor que me presenta alcoholes y juega conmigo en los bares; está la parte de mi hermandad que siento, la femenina; está la parte de la hermandad que solamente consiste en simpáticos infantes que deambulan mirándome como locos, la masculina; ¡está mi perrito!. En algún lugar apareceré, si todo sale bien.
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