Sorpresa

Der Früling (1901), Ferdinand Hodler

Si no puedo tenerte, llevo mi alma a tu vecindario. Tu paisaje en mis manos, tu carne en mis ojos...

EDIT:
Si es cierto que todos queremos ver, ¿qué significan los ojos cerrados?
Esas manos, ¡esas manos! La tensión en el codo, el pliegue en la postura del cuello, como saltando directamente hacia un sueño...

Si se decide

Mönch am Meer (1808-1809), Caspar David Friedrich

Entonces todo va a sobrar. La noche que venga, el agua que cruja, el piso que tiemble o que calle todo lo que nos hace falta, el aire que cuando se esconde llamamos asfixia. Todo. Podría ser un monje, como ese, representante del cielo en la guerra, y también sobraría. Sobraría la vida.

Big Bang (o la explosion del comienzo)

A wooded path in autumn, Hans Anderson Brendekilde

Antes de estallar, antes de llenar toda la vista con mi sangre, recuerdo que me diste el primer beso, ese que ahora le das al vacío, mientras miras a la pareja que se va y mi sangre te acaricia los pies.

Díptico (dos almas)

La leçon difficule (1884), William Bouguereau

Y también fuiste una nena, no solamente ahora que me veo infante frente a tu respiración.
















Mi (1929), Francis Picabia

No sé si me pongo loco o si solamente hay palabras que se pierden, otras que se acoplan, se mezclan, gramáticas que no articulan, o qué, pero también aparecen obras que agarro entre mi memoria porque son ilustraciones de imágenes que nunca pude tener, una representación encima de la otra, gritando como yo: Quiero que nos mirarnos.

EDIT: La superposición de imágenes, tan contraria a la pureza esperada de antemano, ¿no es la mayor claridad posible? Ser otro con Rimbaud, ser un drama en gente con Pessoa, ver morir todas las mentes del aullido de Ginsberg o madrecer con la madre que le buscaría novia entre los odios del día a Juan Gelman... tal vez sea todo lo mismo, una alegoría del amor, de Bronzino al final, donde las máscaras están a la vista y el pájaro queda bajo el pie del cuerpo que toma un seno bajo el manto del tiempo.

Tantas confesiones...

Interior, Nice (1919), Henri Matisse

Mucho más inolvidable que si estuvieras en un cuadro de Matisse con las sombras que parecieran estar desviadas. Me cuesta más desprenderme de aquello en lo que estuve dentro, es decir que me abrigó, que de las obras que miro desde lejos.

Pasos

Les acrobates (Gymnastique banale) (1925), Francis Picabia

Miro mi espalda y encuentro que estás ahí, cargada en mis hombros que miran al cielo, pero mirando al piso. Doy vueltas para besarte y es como un perro que se quiere morder la cola. Me acuesto, y para no aplastarte, me dejo aplastar por vos. ¿Estoy siguiendo un camino o no? Pregunto, para saber qué posibilidades hay de que si te suelto me persigas.

Visita

Elías alimentado por los cuervos (1921), Christian Rohlfs

Y el coro de cuervos cantó:

¡Protuberancia de mundo/separada del mundo/
caminante del mundo/ te tomamos la mano!
¡Porque tu mano mantiene la desmesura del amor con tacto!
¡Porque ofrecés el vuelo/ perdidas las alas!

Cielo rojo

Himalayas setting moon, Nicholas Roerich

Como el reflejo débil de la luna a punto de ahogarse, cae sobre la tierra la última gota de sangre que transitó el filo de mi cuchillo. El juramento que antecedió al sacrificio decía explicitamente que yo no debería poder ver el resultado de la petición. Que se cumplan ambas partes. Yo espero con la montaña adentro del cuerpo.

Maduración

Death and life (1916), Gustav Klimt

-Apelo al olvido en lugar de la superstición -dijo, con la mirada confusa, y las manos temblando por no entender del todo qué era lo que salía de su boca.

Pasaron los años, la visita del otoño a las arrugas de su cara cada vez fue más notoria, hasta que finalmente lo comprendió: había dejado de recordar aquel día trágico. Si ya no estaba en su memoria, no tenía objeto contra el que dirigir la maldición, aunque tener presente el hecho de que había sucedido todavía provocaba que de sus ojos saltaran baldazos de angustia convertida en agua.

EDIT:
La misma fuerza que sostiene un cuerpo a otro cuerpo es la que aferra la muerte a su herramienta. La unidad perdida, ¿no está del lado izquierdo, querido Georges Bataille?

10

En el Adriàtico. La laguna de Venecia (1826), Richard Parkes Bonington

En el borde de toda la desolación posible, sobrevive un barquero, uno que sobre palos flotadores masacra peces (yo los dibujo en el margen de la hoja, y hasta adentro de la hoja y sueño con peces muertos). Toda nube es un campo de ejecicio de la proyección, siempre que se pueda llegar a ellas, siempre que se conserve control sobre el cuello que, ay, no recibe besos. En el agua se puede escapar. Allá voy.

9

Freundschaft (1912), Egon Schiele

No, no es para palabras. Cioran dijo "La música, sistema de adioses, evoca una física cuyo punto de partida no serían los átomos sino las lágrimas". Para ésa es.

8

Cauchemar, Louis Janmot

-Acá te traigo el amor- dijo Cauchemar (pesadilla).
-¡Noooooooooooooooooo!- fue la respuesta dada a un paso del abismo, corriendo directamente hacia el abismo.

7

Howard Pyle

No tengo excusas para quererte, tengo el cuerpo, que arde en el fuego del deseo, fuego terrible, capaz de consumir hasta el deseo mismo, y si quedan cenizas, se las lleva el viento de Soutine.

6

Le Boeuf écorché (1655), Rembrandt

¿Se nota que están afuera todas las tripas de mi animal interior? Cuando quiero hablar, se me atraganta un mugido; cuando quiero correr, las alas de murciélago quieren comer de noche; no me quiero morir.














Carcass of beef (1925), Chaïm Soutine

Dejá que pasen los siglos y me vas a tener haciendo lo mismo, pero con otra tecnología y una lista más larga de dioses muertos.















Figure with meat (1954), Francis Bacon

Soy un maniático entre las carnes. A veces no hablo porque podría resultar como la palabra del mejor amigo del asesino. Si "todo lo que yo diga puede ser usado en tu contra", y digo la verdad, estás en una malísima situación, y te quiero afuera de la cárcel para que tengas los barrotes más largos que la libertad te pueda poner en la puerta, como un bebé abandonado del que no podés evadirte.

5

Study for a Portrait - After the life mask of William Blake (1955), Francis Bacon

Nunca vamos a poder repetir un perfil en dos momentos en el tiempo, por definición diferentes. Yo no tengo el problema de Bacon, que se basa en testimonios ajenos sobre alguien que todavía no sabemos cómo pudo haber existido, yo pude tocarte varios costados. Esa imagen nítida en los dedos no me deja seguir escribiendo, para no aplastarte contra las teclas.

4

The Polish Rider (1655), Rembrandt

Ese cielo no existe, pero podría ser lo que el jinete cree estar viendo, es decir, lo que Rembrandt desearía que yo te dijera.

3

Chaïm Soutine

Es que el viento, cualquiera de ellos, palabras, engaños, escobas de recuerdos, o incluso la vajilla de esperanzas, puede llevarse hasta el color verde del cuadro de un amigo de Modigliani sin que podamos ofrecer una resistencia tangible, que cambie su rumbo significativamente. Una persona parada frente al viento lo único que gana es un puñado de turbulencia en su espalda, ya compensada un metro más atrás, imperceptible.

EDIT:
Soutine, llevado por el viento que se llevaba sus colores se convirtió en el viento. El ritmo de su creación crea tormentas en las que me veo envuelto, y a las que simbólicamente incorporo abrazándome a ellas mientras me mueven. Entonces la fusión: soy dueño porque soy parte de lo que puede destruirme.

2

Five Members of an Orchestra, Gaetano Bellei

La terrible actualidad hace posible que empecemos a imaginar las orquestas como trámites anticuados, llevados a cabo por burócratas de la muchedumbre estructurada, ahora que unas conexiones eléctricas posibilitan que una sola persona haga en su casa y sin mayores planes mucho más que la mejor de las formaciones del pasado. ¿Qué tan buena será tamaña apuesta por lo individual, si "lejos" conserva la "s" drástica al final?

1

The wedding breakfast (1862), George Elgar Hicks

El lado oscuro del corazón tiene más cerca al color de la muerte que al retrato cierto de los muertos. La diadema de las musas se embelesa con la fiesta, pero no es lo mismo el epígrafe que el final del poema, que para eso tenemos los poemas.

Para mí

Lady in Interior, Francisco Miralles

Me quedo con toda la empatía para mí, guardada en el ruido que hacen mis manos cuando me aplasto los dedos. Mi silla te da la espalda porque no quisiera verte en mi lugar.