
El pájaro sagrado rojo no embaraza marías. Es la sangre que te pinta el pelo (a veces), el gesto (para mí) los labios y la ropa (opcionales). En la aureola dice lo que quiero, y algo indica que sabés leerlo. Dice 'qué bronca, justo hoy', y más; 'dos personas se miran atrás, pero me gusta tu cara'. Da pena ver al pájaro tan cerca del piso inventando el reloj de sol y las caras de dos personas que no me importan (una tuya, ¿y la otra?), en las alas no hay movimiento. Seguro termina mal.

Tener el ego suficiente para retratarse así, para aparecer así reflejado en tus ojos, la verdad... me gustaría bastante.
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